Los distintos observadores señalan que, en el fondo, el cese de Creel es el resultado de un estilo calderonista de gobernar a partir de “sobrerreacciones”, y de una intensa frustración provocada por la incapacidad para sacar adelante la reforma energética.
El despido de Creel abre un nuevo frente de conflicto: genera una crisis política al interior del PAN en medio de la derrota creciente de los argumentos para defender la reforma energética. Las consecuencias más inmediatas de esta crisis pueden ser las siguientes:
a) Confirma el distanciamiento entre el PRI y el gobierno de Calderón para sacar adelante la reforma energética antes de septiembre de este año. Manlio Fabio Beltrones y los principales operadores priistas en el Senado ya no le apostarán a sacar un nuevo periodo extraordinario, distinto al que iniciará el próximo 19 de junio para aprobar leyes secundarias en materia electoral.
b) Refuerza el acercamiento entre distintos grupos priistas y sectores empresariales (ahí están las declaraciones recientes de Carlos Slim al periódico español El País) que se han opuesto a la propuesta de privatizar el sector de refinación, transporte y almacenamiento de hidrocarburos. En otras palabras, triunfan quienes han criticado como anticonstitucional la propuesta de reforma a la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional.
c) Abre la posibilidad de que la alianza PRI-PAN se transforme en una alianza PRI-PRD para negociar y dictaminar una reforma petrolera mínima, cuyos ejes sean la autonomía de gestión y el fortalecimiento de Pemex.
d) Fortalece la propuesta de la consulta popular en materia petrolera que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, planteó en los foros de consulta. Ahora se ha conformado un comité encabezado por Manuel Camacho Solís, y en el cual participarán los 6 coordinadores parlamentarios del Frente Amplio Progresista para avanzar en otra consulta popular organizada desde estas fracciones en el Congreso.
e) Por si fuera poco, acelera el proceso de sucesión presidencial y las vendettas internas al interior de Acción Nacional. Antes de que Creel fuera “cesado” por Germán Martínez, una encuesta privada, realizada por la compañía de Liébano Sáenz, colocó al presidente del Senado como una de las figuras panistas mejor posicionadas para buscar la candidatura del 2012. La pregunta sigue en el aire: ¿El despido de Creel es el resultado de una venganza política del “grupo compacto” calderonista o la confesión involuntaria de una ingente debilidad que ha descarrilado la reforma energética?






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