Inmediatamente después de saludarlo de una manera cordial, amable y educada, le expresaron que querían una cita:
Alcalde: ¿Una cita?, ¿para qué? Mejor las atiendo aquí.
Ciudadanas: Quisiéramos que nos reciba.
Alcalde: ¿Sobre qué asunto?
Ciudadanas: Somos vecinos afectados del fraccionamiento Paseo de las Fuentes.
Alcalde: Los recibí el lunes pasado.
Ciudadanas: No señor, nosotros somos afectadas, usted recibió a la otra parte (los particulares que adquirieron nuestro andador).
A partir de este momento, el edil cambió su tono de voz, de semblante y empezó tratarlas de manera despectiva.
Alcalde: ¿Para qué los voy a recibir? Para bien o para mal es un hecho consumado, no hay nada qué hacer.
Por la forma en que pronunciaba las palabras, era notorio que no las veía como a dos personas iguales a él, sino que las trataba como a dos “mujeres conflictivas”, con toda la carga machista en la forma como ciertos hombres con poder perciben a las mujeres, como si por el hecho de ser mujeres estuvieran menos preparadas, fueran menos listas y tuvieran menos dignidad, no como a dos ciudadanas mexicanas que merecen el respeto de su autoridad.
Ciudadanas: ¿Por qué no nos quiere recibir?
Alcalde: (levantando el tono de la voz) ¡Para qué, no hay caso!.
Ciudadanas: Somos ciudadanas, si ya escuchó a la otra parte, ¿por qué no quiere oírnos?
Alcalde: Les estoy explicando, señoras, -(al decir esta palabra lo hizo lento y el sonido por el tono de su voz, lo hacía parecer despectivo)- ¡ustedes no entienden!, ellos ya tienen su escritura, su cédula catastral y está inscrito en el Registro Público, ¡es hecho consumado ya nada se puede hacer!
Al decir esto las descalificó como si por ser mujeres, necesariamente tuvieran que ser ignorantes, no pudo ocultar su enojo y se sorprendió cuando una de las vecinas del citado fraccionamiento le aclaró:
Ciudadanas: Se equivoca usted, el registro público es declarativo, no constitutivo y el hecho de que un título obre inscrito en esa oficina no convalida su legalidad.
Alcalde: ¡Con ustedes no se puede! -(había perdido por completo la compostura)-, si quieren una cita está bien, tómale sus teléfonos (ordenó tajantemente a su secretaria, otra mujer).
Ciudadanas: Eso de tómale sus teléfonos, es un cuento, así nos han dicho desde que usted entró al desempeño del cargo y nunca nos llamaron.
Alcalde: ¿Qué quieren?
Secretaria del Alcalde: Pues vamos a recibirlas si eso quieren, o si no, ya vámonos…
Alcalde: ¿Cuántas personas irían a la audiencia?
Ciudadanas: Veinte.
Alcalde: ¿Quéee?
Ciudadanas: Pues si quiere vamos cien.
Alcalde: Son muchísimos… ¡No puedo recibir a tantos!.
Ciudadanas: ¿Cuántos quiere que vayamos?
Alcalde: Seis.
Ciudadanas: Seis, está bien.
Alcalde: ¿Pero para qué quieren ir? Les voy a decir lo mismo que les estoy diciendo ahora.
-Con esa respuesta, le niega a cualquier ciudadano el derecho que tiene a la garantía de audiencia que establece nuestra constitución y que tenemos todas las personas que se encuentran en nuestro país-.
Ciudadanas: No importa, queremos que nos reciba.
Alcalde: Además, todo eso se hizo en el trienio anterior.
Ciudadanas: No, no, no, la administración anterior aprobó la venta, pero usted la realizó.
Alcalde: Eso me ordenó la Secretaria de Gobernación (del municipio de Mérida). Si no lo hacía me iban a acusar de desacato. Además la culpa es de Efraín, el diputado de su distrito. Él ya me vino a decir que cometió un error y a pedirme que yo lo solucione, pero no hay nada que se pueda hacer.
Ciudadanas: ¿Cómo que lo obligaron?, ¿pues no es usted el alcalde? Por lo menos podrían tener el valor civil de ir y decírnoslo públicamente.
Alcalde: No, eso es muy difícil, eso no va a ocurrir.
Ciudadanas: Si usted tuviera voluntad política sí lo podría solucionar.
Alcalde: ¡Ya les expliqué que no hay manera!; ellos son legítimos dueños.
Ciudadanas: Está viciado de origen el proceso, eso es causal de nulidad…
Alcalde: Definitivamente, ¡no se puede hablar con ustedes!, ¡no entienden que no hay nada que hacer! -(dijo gritando)-.
Ciudadanas: Es como quien compra algo robado: no puede ser el legítimo dueño; además, si usted quisiera, el Ayuntamiento lo podría expropiar por causa de utilidad pública.
Y seguro de sí, como un niño a quien por fin le preguntan la respuesta que se sabe contestó:
Alcalde: No, no. El Ayuntamiento no puede expropiar. Para eso sólo tiene facultades el Gobierno del Estado. Pídanselo a “Ivonne” -(la gobernadora del Estado de Yucatán, a quien se refirió sin tener el respeto que merece su investidura)-, o creo que ya se lo pidieron.
Luego, con visible exasperación se dirigió de nuevo tajantemente a su secretaria: ¡Bueno, dales una cita para el próximo miércoles!
Ciudadanas: ¿A qué hora?
Alcalde: ¡No me grite!, sólo falta que usted me pegue.
Ciudadanas: Nosotras no somos agresivas.
Ciudadanas: Además desde el momento en que usted nos levantó la voz, -(lo que es una clara falta de respeto hacia cualquier persona)- nos obliga a hacer lo mismo.
Secretaria: Él así habla, es su tono de voz.
Ciudadanas: Pues también así es mi tono de voz; yo también así hablo.
Alcalde: Les llamaremos. Las vamos a recibir entre 10 y 11. ¡Pero no tiene caso! (De nuevo alza la voz y dice:) -ellos compraron legalmente.
Ciudadanas: Con mentiras y con engaños, porque no salieron los terrenos a la venta para el mejor postor, sino que única y exclusivamente se los vendieron a los propietarios de los predios cuyo patio colinda con el andador.
-Al escuchar esto continuó el Alcalde fuera de sí y gritando en actitud intimidatoria como si las ciudadanas lo hubieran amenazado.
Alcalde: ¡Ay, señoras! Con ustedes no se puede
Y caminó dos pasos para atrás y prosiguió su explicación poco convincente:
Alcalde: Lo que está haciendo el Gobierno del Estado está “remal”; están entrando a propiedad privada; como sea que los hayan adquirido, comprado, robado, traficado con sus influencias, -(cuando en ningún momento las ciudadanas hicieron alusión a ese delito)- Yo traté de convencer a los vecinos de que me vuelvan a vender el terreno, pero dijeron que no. ellos son los dueños y los pueden demandar. El ayuntamiento lo que está haciendo, les está negando los permisos para construir, porque los minilotes no tienen las medidas necesarias.
Ciudadanas: ¿Minilotes? Hay terrenos de 280 metros cuadrados. Además, el Gobierno del Estado sólo está limpiando la parte que no se ha vendido…
Alcalde: ¡Ay bueno!, con ustedes no se puede hablar, -(elevando aún más la voz)- ¡eso ya se vendió! y le decía que a los minilotes no les podemos dar permiso de construir, pero a ese que menciona, -(los terrenos de 280 metros cuadrados)- dado que cumple el requisito, sí le vamos a dar; y a los otros, en cuanto anexen su nuevo terreno a lo que ya tenían, puesto que cubrirán el requisito, autorizaremos que construyan. Si ellos hubieran querido, hubieran construido sin permiso, todo el mundo lo hace, particulares, hoteles, mucha gente.
Ciudadanas: Eso estaban haciendo, pero nosotros lo reportamos al ayuntamiento, por eso ustedes se dieron cuenta que no reunía los requisitos.
Alcalde: Los que los están asesorando están mal; el lunes hizo su mitin el secretario de Obras Públicas, -(se refería a la reunión que tuvimos los vecinos afectados del citado fraccionamiento con el secretario de Obras Públicas Estatal el lunes 9 de junio)- los vecinos propietarios tienen derecho a demandar; podrían meter a la cárcel al secretario de Obras Públicas del Gobierno del Estado. El Gobierno del Estado con todo su poder va a aplastar a los compradores, ustedes no se preocupen, van a ganar, a ellos los van a despojar, pero eso de despojar a los ciudadanos, no lo haría el Ayuntamiento.
Ciudadanas: Ya lo hizo, nos despojó a nosotros.
Alcalde: Yo hice todo lo que podía, les ofrecí volverles a comprar; les dije que van a ser los apestados de su colonia; que les van a tirar sus muros…
Ciudadanas: Ni un bloc hemos tirado, somos gente pacífica.
Alcalde: ¡No tiene caso que sigamos hablando!, es asunto consumado. No tiene caso seguir esta conversación, les llamamos; pero ya no hay nada que hacer señoras, con ustedes no se puede hablar, -(y levantando el brazo derecho dijo:) ¡que Dios los bendiga! (Esta expresión en tono de burla).
Ciudadanas: ¿Qué, usted es sacerdote?
Alcalde: ¿Cómo dice?
Ciudadanas: Que si es sacerdote para darnos la bendición.
A lo que no contestó y optaron por retirarse las ciudadanas.
Alcalde: ¿Una cita?, ¿para qué? Mejor las atiendo aquí.
Ciudadanas: Quisiéramos que nos reciba.
Alcalde: ¿Sobre qué asunto?
Ciudadanas: Somos vecinos afectados del fraccionamiento Paseo de las Fuentes.
Alcalde: Los recibí el lunes pasado.
Ciudadanas: No señor, nosotros somos afectadas, usted recibió a la otra parte (los particulares que adquirieron nuestro andador).
A partir de este momento, el edil cambió su tono de voz, de semblante y empezó tratarlas de manera despectiva.
Alcalde: ¿Para qué los voy a recibir? Para bien o para mal es un hecho consumado, no hay nada qué hacer.
Por la forma en que pronunciaba las palabras, era notorio que no las veía como a dos personas iguales a él, sino que las trataba como a dos “mujeres conflictivas”, con toda la carga machista en la forma como ciertos hombres con poder perciben a las mujeres, como si por el hecho de ser mujeres estuvieran menos preparadas, fueran menos listas y tuvieran menos dignidad, no como a dos ciudadanas mexicanas que merecen el respeto de su autoridad.
Ciudadanas: ¿Por qué no nos quiere recibir?
Alcalde: (levantando el tono de la voz) ¡Para qué, no hay caso!.
Ciudadanas: Somos ciudadanas, si ya escuchó a la otra parte, ¿por qué no quiere oírnos?
Alcalde: Les estoy explicando, señoras, -(al decir esta palabra lo hizo lento y el sonido por el tono de su voz, lo hacía parecer despectivo)- ¡ustedes no entienden!, ellos ya tienen su escritura, su cédula catastral y está inscrito en el Registro Público, ¡es hecho consumado ya nada se puede hacer!
Al decir esto las descalificó como si por ser mujeres, necesariamente tuvieran que ser ignorantes, no pudo ocultar su enojo y se sorprendió cuando una de las vecinas del citado fraccionamiento le aclaró:
Ciudadanas: Se equivoca usted, el registro público es declarativo, no constitutivo y el hecho de que un título obre inscrito en esa oficina no convalida su legalidad.
Alcalde: ¡Con ustedes no se puede! -(había perdido por completo la compostura)-, si quieren una cita está bien, tómale sus teléfonos (ordenó tajantemente a su secretaria, otra mujer).
Ciudadanas: Eso de tómale sus teléfonos, es un cuento, así nos han dicho desde que usted entró al desempeño del cargo y nunca nos llamaron.
Alcalde: ¿Qué quieren?
Secretaria del Alcalde: Pues vamos a recibirlas si eso quieren, o si no, ya vámonos…
Alcalde: ¿Cuántas personas irían a la audiencia?
Ciudadanas: Veinte.
Alcalde: ¿Quéee?
Ciudadanas: Pues si quiere vamos cien.
Alcalde: Son muchísimos… ¡No puedo recibir a tantos!.
Ciudadanas: ¿Cuántos quiere que vayamos?
Alcalde: Seis.
Ciudadanas: Seis, está bien.
Alcalde: ¿Pero para qué quieren ir? Les voy a decir lo mismo que les estoy diciendo ahora.
-Con esa respuesta, le niega a cualquier ciudadano el derecho que tiene a la garantía de audiencia que establece nuestra constitución y que tenemos todas las personas que se encuentran en nuestro país-.
Ciudadanas: No importa, queremos que nos reciba.
Alcalde: Además, todo eso se hizo en el trienio anterior.
Ciudadanas: No, no, no, la administración anterior aprobó la venta, pero usted la realizó.
Alcalde: Eso me ordenó la Secretaria de Gobernación (del municipio de Mérida). Si no lo hacía me iban a acusar de desacato. Además la culpa es de Efraín, el diputado de su distrito. Él ya me vino a decir que cometió un error y a pedirme que yo lo solucione, pero no hay nada que se pueda hacer.
Ciudadanas: ¿Cómo que lo obligaron?, ¿pues no es usted el alcalde? Por lo menos podrían tener el valor civil de ir y decírnoslo públicamente.
Alcalde: No, eso es muy difícil, eso no va a ocurrir.
Ciudadanas: Si usted tuviera voluntad política sí lo podría solucionar.
Alcalde: ¡Ya les expliqué que no hay manera!; ellos son legítimos dueños.
Ciudadanas: Está viciado de origen el proceso, eso es causal de nulidad…
Alcalde: Definitivamente, ¡no se puede hablar con ustedes!, ¡no entienden que no hay nada que hacer! -(dijo gritando)-.
Ciudadanas: Es como quien compra algo robado: no puede ser el legítimo dueño; además, si usted quisiera, el Ayuntamiento lo podría expropiar por causa de utilidad pública.
Y seguro de sí, como un niño a quien por fin le preguntan la respuesta que se sabe contestó:
Alcalde: No, no. El Ayuntamiento no puede expropiar. Para eso sólo tiene facultades el Gobierno del Estado. Pídanselo a “Ivonne” -(la gobernadora del Estado de Yucatán, a quien se refirió sin tener el respeto que merece su investidura)-, o creo que ya se lo pidieron.
Luego, con visible exasperación se dirigió de nuevo tajantemente a su secretaria: ¡Bueno, dales una cita para el próximo miércoles!
Ciudadanas: ¿A qué hora?
Alcalde: ¡No me grite!, sólo falta que usted me pegue.
Ciudadanas: Nosotras no somos agresivas.
Ciudadanas: Además desde el momento en que usted nos levantó la voz, -(lo que es una clara falta de respeto hacia cualquier persona)- nos obliga a hacer lo mismo.
Secretaria: Él así habla, es su tono de voz.
Ciudadanas: Pues también así es mi tono de voz; yo también así hablo.
Alcalde: Les llamaremos. Las vamos a recibir entre 10 y 11. ¡Pero no tiene caso! (De nuevo alza la voz y dice:) -ellos compraron legalmente.
Ciudadanas: Con mentiras y con engaños, porque no salieron los terrenos a la venta para el mejor postor, sino que única y exclusivamente se los vendieron a los propietarios de los predios cuyo patio colinda con el andador.
-Al escuchar esto continuó el Alcalde fuera de sí y gritando en actitud intimidatoria como si las ciudadanas lo hubieran amenazado.
Alcalde: ¡Ay, señoras! Con ustedes no se puede
Y caminó dos pasos para atrás y prosiguió su explicación poco convincente:
Alcalde: Lo que está haciendo el Gobierno del Estado está “remal”; están entrando a propiedad privada; como sea que los hayan adquirido, comprado, robado, traficado con sus influencias, -(cuando en ningún momento las ciudadanas hicieron alusión a ese delito)- Yo traté de convencer a los vecinos de que me vuelvan a vender el terreno, pero dijeron que no. ellos son los dueños y los pueden demandar. El ayuntamiento lo que está haciendo, les está negando los permisos para construir, porque los minilotes no tienen las medidas necesarias.
Ciudadanas: ¿Minilotes? Hay terrenos de 280 metros cuadrados. Además, el Gobierno del Estado sólo está limpiando la parte que no se ha vendido…
Alcalde: ¡Ay bueno!, con ustedes no se puede hablar, -(elevando aún más la voz)- ¡eso ya se vendió! y le decía que a los minilotes no les podemos dar permiso de construir, pero a ese que menciona, -(los terrenos de 280 metros cuadrados)- dado que cumple el requisito, sí le vamos a dar; y a los otros, en cuanto anexen su nuevo terreno a lo que ya tenían, puesto que cubrirán el requisito, autorizaremos que construyan. Si ellos hubieran querido, hubieran construido sin permiso, todo el mundo lo hace, particulares, hoteles, mucha gente.
Ciudadanas: Eso estaban haciendo, pero nosotros lo reportamos al ayuntamiento, por eso ustedes se dieron cuenta que no reunía los requisitos.
Alcalde: Los que los están asesorando están mal; el lunes hizo su mitin el secretario de Obras Públicas, -(se refería a la reunión que tuvimos los vecinos afectados del citado fraccionamiento con el secretario de Obras Públicas Estatal el lunes 9 de junio)- los vecinos propietarios tienen derecho a demandar; podrían meter a la cárcel al secretario de Obras Públicas del Gobierno del Estado. El Gobierno del Estado con todo su poder va a aplastar a los compradores, ustedes no se preocupen, van a ganar, a ellos los van a despojar, pero eso de despojar a los ciudadanos, no lo haría el Ayuntamiento.
Ciudadanas: Ya lo hizo, nos despojó a nosotros.
Alcalde: Yo hice todo lo que podía, les ofrecí volverles a comprar; les dije que van a ser los apestados de su colonia; que les van a tirar sus muros…
Ciudadanas: Ni un bloc hemos tirado, somos gente pacífica.
Alcalde: ¡No tiene caso que sigamos hablando!, es asunto consumado. No tiene caso seguir esta conversación, les llamamos; pero ya no hay nada que hacer señoras, con ustedes no se puede hablar, -(y levantando el brazo derecho dijo:) ¡que Dios los bendiga! (Esta expresión en tono de burla).
Ciudadanas: ¿Qué, usted es sacerdote?
Alcalde: ¿Cómo dice?
Ciudadanas: Que si es sacerdote para darnos la bendición.
A lo que no contestó y optaron por retirarse las ciudadanas.
Estos hechos ocurrieron en la ciudad de Mérida, Yucatán aproximadamente a las 13.30 horas del día 11 de junio del año 2008 en la confluencias de las calles cincuenta y siete y setenta dos esquinas del parque del barrio de Santiago.






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